Los funerales de Doña Arcadia

Escrito por Diego La Hoz en colaboración con el Laboratorio Teatral “Libera(c)ciones” de Espacio Libre. Con textos del libro “Lima La Horrible” de S. Salazar Bondy. (Octubre 2013)

UNA GRAN CIUDAD ESTÁ DE LUTO. LOS RUMORES DE LA MUERTE DE DOÑA ARCADIA SE HAN ESPARCIDO POR TODAS PARTES. ELLA ES CONSIDERADA LA MÁS LONGEVA Y CUESTIONADA MATRIARCA FUNDADORA. LOS PERSONAJES HAN TOMADO LA CIUDAD. DEAMBULAN BUSCANDO UNA RESPUESTA. VIRGINIA FRENTE AL PÚBLICO. HACE MÍMICA DE UN TEXTO EN OFF. ES EL PRÓLOGO DEL LIBRO “LIMA LA HORRIBLE” DE S. SALAZAR BONDY. LA VOZ ES DE UNA SUERTE DE GOBERNANTE. ELLA LO REPITE COMO SI LO HUBIERA ESCRITO O LO SUPIERA DE MEMORIA.

VOZ.- “Hace 478 años que Lima fue fundada. Mucho antes, sin embargo, en el lugar donde está emplazada vivían esos hombres cuyos restos han sido desterrados de los cementerios de Huallamarca o Armatambo, a quienes muy pocos osan llamar limeños pues tal privilegio solo se concede a los que nacieron en la ciudad dibujada un cálido día de enero por la espada de Francisco Pizarro…”

VIRGINIA.- 18 de enero de 1535. Un rectángulo con 117 manzanas albergaron las 69 familias que Pizarro instaló en La Ciudad de Los Reyes. Familias ubicadas -según su jerarquía nobiliaria- en las distintas zonas diseñadas por el propio conquistador y un visionario urbanista no muy distinto a los que hasta hoy garabatean la vorágine del crecimiento poblacional.

VOZ.- “Del Rímac, de el río que habla, únicamente quedó el mitigado nombre. De los caciques, la deleite memoria anterior a la celebridad. De los templos, palacios y necrópolis, las ruinas que la unción de unos cuantos hoy restaura. En vez de tan raigal preexistencia se alzó la villa española que vería las guerras civiles de los capitanes conquistadores, la intriga rumorosa de la corte virreinal, la conspiración entredientes de los patriotas, y luego, en la misma secuencia, que es un parpadeo en la historia, la disputa del efímero poder republicano, la invasión extranjera, las ciegas dictaduras y entre ellas los furtivos respiros cívicos…”

VIRGINIA.- ¡Otra sería la historia si Jauja hubiera sido la capital! Es importante aclarar que en esta sumatoria de ilustres vecinos, los indios tenían un lugar de privilegio fuera del rectángulo urbano. ¡Pri-vi-le-gio! Ahí donde pequeños bosquecillos eran regados por las aguas del Rímac y el cálido clima dejaba alucinados a los oficiales y soldados del conquistador castellano. Ahora eso pertenece al sueño edénico de los que aún creen que todo tiempo pasado fue mejor.

VOZ.- “A Lima le ha sido prodigada todo tipo de elogios. Insoportables adjetivos de encomio han autorizado aún sus defectos, inventándosele así un reverberante abolengo que obceca la indiferencia con que tantas veces rehuyó la cita con el dramático país que fue incapaz de presidir con justicia… No obstante aquí, en Lima, como romeros de todo el Perú, las provincias se han unido y, gracias a su presencia frecuentemente desgarradora reproducen ahora en multicolor imagen urbana el duelo de la nación: su abisal escisión en dos contrarias fortunas, en dos bandos opuestos y, se diría, enemigos. ¿Cómo entonces adherir al sueño evocativo de la colonia, impuesto a la cuidad con un insoslayable propósito embotador, antinacional y recalcitrante?”

VIRGINIA.- ¡Irreconciliable! El pasado vive y persiste en Lima como la estrella de Belén. El kitsch nacional debería declararse patrimonio de la humanidad. Eso somos. Nostalgia colorida. Valses robados. Corazones corroídos por un amor de afuera. La esperanza de un Pobre Cualquiera por convertirse en un Don Alguien… Y así, con un poco menos de la mitad de la población nacional afincada en la capital, la marea de la aglomeración civil solo tiene un destino: ¡Una nueva conquista!

VOZ.- “Toda ciudad es un destino porque es, en principio, una utopía, y Lima no escapa a la regla. No estaremos conformes, aunque la ofusquen gigantescos edificios y en su seno pulule una muchedumbre ya innumerable. (LA VOZ EMPIEZA A DISTORCIONARE HASTA APAGARSE) Si todos los días la inteligencia no impugna el mentido arquetipo y trata de que al fin se realice el proyecto de paz y bienestar que desde la fundación, y antes de ella también, cuando el oráculo predestinaba en las incertidumbres, incluye la comunidad humana que a su ser pertenece. De lo que acerca del futuro de Lima decida ahora, dependerá, en última e inapelable instancia, lo que para siempre será el país a la cabeza del cual fue colocada.”

(UN LUGAR MUY FRECUENTE. UN MIRADOR. CUALQUIERA QUE TENGA ALGO DONDE SENTARSE A ESPERAR. FRÍO. TENEBROSO PERO FRECUENTE. MUSA Y LUTO APARECEN. VIEJOS ESPECTROS)

MUSA.- Estoy cayendo. Siento mis pies descolgarse. Mi corazón sale de su marco… Y mis manos se duermen.

LUTO.- ¿Me regalas otra flor?

MUSA.- Así como estoy no creo poder imaginarla.

LUTO.- Te advertí que no esperaras con tanta ilusión.

MUSA.- Tú me trajiste.

LUTO.- Cada vez que se pone el sol todo se ve menos claro. ¿Te has fijado?

MUSA.- Ahora no siento mi cara.

LUTO.- Resiste. Pronto volverá. Siempre funcionó. La oscuridad es un estado transitorio donde conviene estar atentos.

MUSA.- ¿Y si dormimos un ratito?

LUTO.- ¿Dormir? Eso no está en los planes.

MUSA.- Mira, me acurruco en tus rodillas para que no te sientas solo.

LUTO.- “Vivo entre media noche y madrugada, y así quisiera siempre yo seguir. Tengo miedo que llegue la mañana, que me obliguen a ir a casa donde no quiero vivir. Tengo miedo de enfrentarme a ese fantasma, que me llama y me reclama y es mi propia soledad…”

MUSA.- Esa canción es triste.

LUTO.- Ya deberías haberte acostumbrado.

MUSA.- No me hables de costumbres. Ahora no.

LUTO.- Entonces me callo. Cierro el pico y ya.

MUSA.- Cada vez me gusta menos estar aquí. Todo es tan incierto.

LUTO.- Estás conmigo.

MUSA.- Lo mismo que nada. Hace horas que estás ausente. Al principio todo era más sencillo y tú sonreías. Me regalaste un cigarrillo amarillento que fumamos juntos con cierta amabilidad. Y ahora…

LUTO.- No te ilusiones.

MUSA.- Hace mucho que el sol no es más que un recuerdo desesperado.

LUTO.- La última vez que estuve aquí pude verlo y no puedes imaginarte la cantidad de gente que vino a celebrar. Parecía una fiesta. De esas que aún celebran y nadie entiende por qué.

MUSA.- No te ilusiones.

LUTO.- Me gusta cuando repites mis frases. Es como si se prologara mi lengua a través de tu garganta.

MUSA.- Como un beso apasionado.

LUTO.- Que por cierto nunca me diste.

MUSA.- Tengo los labios cocidos con hilo invisible.

LUTO.- El mismo hilo con el que tejieron la trampa que nos impide desear o sentir placer sin tanto asco.

MUSA.- ¿Asco?

LUTO.- ¡Asco!

MUSA.- Sé más concreto.

LUTO.- Déjame pensar.

MUSA.- Tienes diez segundos.

LUTO.- La historia está construida de grandes mentiras que miradas en retrospectiva siempre aparecen como grandes verdades. Conclusión: la única forma de encontrar una cierta libertad es poniéndole el nombre correcto a las cosas. La mentira es una mentira aquí o en la China.

(PLAZA PRINCIPAL. SALY Y PACO INGRESAN CON ACTITUD DE COMEDIANTES AMBULANTES)

SALY.- ¡La vieja ha muerto!

PACO.- ¡Ha muerto!

SALY.- Murió.

PACO.- Sí. ¡Murió! (PAUSA) Murió del verbo morir.

SALY.- Murió del verbo “morir”. ¿Estás seguro? Fíjate que hay gente que muere del verbo asesinar, desaparecer, estallar…

PACO.- Esa parte de la noticia no la conozco. No me interesa. Aquí siempre los rumores son “muy” genéricos.

SALY.- Es más saludable para el chisme.

PACO.- Sin duda. Y como lo genérico es enemigo del arte: ¡Nosotros estamos jo-di-dos!

SALY.- Es solo un rumor.

PACO.- Rumor con aire de gran funeral. Dicen que están llegando de todas partes. Han anunciado apagón nacional mañana por la noche.

SALY.- Eso me suena conocido. Ojalá no se pongan graciosos con los cohetones.

PACO.- También escuché que decretarán siete días de luto nacional.

SALY.- Eso nos favorece. Felizmente la gente aún tiene ganas de reír cuando sale al parque.

(FILIP Y CHARO LLEGAN A LA PLAZA. SERENATA CON PASADA DE SOMBRERO)

FILIP.- Ciento cincuenta mil personas mueren alrededor del mundo cada día.

CHARO.- Ciento cincuenta mil y una que nos compete. (GRITANDO) ¡Doña Arcadia ha muerto!

FILIP.- Shhh. Todavía no es seguro.

CHARO.- ¿Cómo que no? Si hasta pretenden resucitar a Sarah Bernhardt para que nos “honre” con su visita como lo hizo hace más de cien años.

FILIP.- ¿Sabías que el promedio de vida del peruano es de setenta y…?

CHARO.- Promedio ponderado que varios han jalado. La Doña por ejemplo.

FILIP.- Por alguna razón –que prefiero dejar a los analistas- no llegó a cumplir quinientos años. ¿Te imaginas esa fiesta?

CHARO.- La otra pasó desapercibida. Los quinientos años de la llegada del navegante genovés solo se celebró en la madre patria que te parió. ¿Preparado?

(FILIP TOCA LA GUITARRA. AMBOS CANTAN “MUCHACHO PROVINCIANO” DE CHACALÓN)

FILIP Y CHARO.- “Soy muchacho provinciano. Me levanto muy temprano. Para ir con mis hermanos ayayayay a trabajar…”

PACO.- (INTERRUMPE) Un momentito. Nosotros llegamos primero.

CHARO.- Nosotros mi culo. Hace rato que esa palabra dejó de interesarnos. El mundo es de los vivos.

SALY.- ¡Y de los muertos! Recuerda que aquí nos reúne el espíritu de la noble Doña Arcadia.

FILIP.- ¡Arcadia Nuestra! Aún tengo fresco el recuerdo de mi llegada. Vine de las montañas para contarte mis penas. Me abriste las puertas de tu casa sin preguntar quién era. ¡Pura bondad! Me diste cobijo y alimento. Frazadita y pan caliente. ¡Arcadia! ¡Arcadia! ¡Tu muerte nunca quedará impune!

PACO.- Impunidad es lo que nos sobra y limeños nacidos en Lima lo que nos falta. Chapa tu guitarra y arranca.

CHARO.- La plaza es de todos y todos equivale a nadies porque es plural. Eso significa que me pertenece a mí, a ti y a quien desee hacer uso de su derecho del espacio público. En cristiano, lo tuyo es mío y lo mío es de todos.

FILIP.- O sea de nadies.

SALY.- “Nadie” se escribe sin “ese”.

FILIP.- ¡Ahí está! Es un problema de identidad urbano. Con ese. Sin ese. Con ese. Sin ese. No podemos seguir usando un singular para una palabra que, en el castellano español, no es inclusiva. Si le agregamos “ese” habría igualdad para todos. Entonces, nadies sería todos y todos sería nadies. Discriminación equitativa. ¡Injusticia a la medida de todos y cada uno de los habitantes de esta magna ciudad!

PACO.- ¿Quién sostiene semejante idiotez?

(APARECE LÍA HACIENDO GESTOS PARA LLAMAR LA ATENCIÓN DE LOS CIUDADANOS. DON SARCO –EN MEDIO DE BAILES RITUALES- PREPARA UNA MISHA ANDINA)

SARCO.- ¡Hombres y mujeres de La Ciudad de Los Reyes! ¡Ciudad de jardines e ilustres comensales! ¡Ciudad de héroes y míticos gobernantes! ¡Ciudad de libros quemados! ¡Ciudad de mares en guerra! ¡Ciudad sin cielo! ¡De paraíso asegurado y de vientos extranjeros! ¡Ciudad de prostíbulos y casas sempiternas! ¡Patriarcas todos! ¡Apellidos todos! ¡Indios todos! ¡MES-TI-ZOS! ¿Oyeron? Dije Mestizos. Mezclados. Arrebozados. Empanizados. Macerados. Al carbón. Al palo. Al cilindro. ¿Cómo les gusta? Variopintos. De aquí y allá. De esto y de lo otro. De inga y de mandinga. ¿No sabe? ¿No opina? Pues yo se lo cuento y no se haga el que no sabe. Míreme bien. Yo puedo mirar en la oscuridad. ¿Se los dije antes? Ah, perdón. No me presenté. Ja. Tampoco importa. ¿A quién le importa el otro cuando caminas por la calle? Su nombre es. Su nombre es. Usted es hijo de. Entonces debemos ser familia. Sobrino quizá. Ah, pariente lejano. ¡Qué atrevimiento! Yo. Yo puedo atravesar su carne condimentada. Puedo mirar de dónde viene. Puedo adivinar a dónde va. Ojo. Solo dije adivinar. Porque a estas alturas no nos podemos seguir mintiendo. Yo trabajé toda mi vida tirando cartas. Por alguna razón, que usted sabrá mejor que yo, la baraja española siempre fue la preferida. Trabajé mirando manos. Luego leí la coca. El café. El té. Hasta los frijoles crudos cuando estaban de oferta. Cualquier elemento comestible es un mapa de figuras. Hay una historia escrita en cada residuo. En cada forma. La basura es historia. Cada vez que usted bota lo que ya no usa o terminó de consumir, está contando su historia. Los basureros –si tuviesen mis ojos- escribirían los libros del futuro. ¡Acabo de encontrar un nuevo oficio! ¡Toma nota, Lía! ¡La inspiración nos visita!

LÍA.- Ahora entiendo por qué los pobres hurgan en la basura. (PAUSA) La basura les confiere poder y luego los vuelve peligrosos.

SARCO.- No es el hambre, Lía. Es la ambición. ¡Es la ambición!

LÍA.- No sea extremista, Maestro. Es un estado transitorio. Gravedad le dicen. Todo lo que sube tiene que bajar y viceversa. Los pobres no roban. Buscan su historia en la basura del otro.

SARCO.- ¡Cuida tus palabras! Hablar de pobres y ricos nos puede traer grandes problemas.

LÍA.- Yo nunca hablé de ricos.

SARCO.- Mejor. Evitemos la polaridad y sigamos con lo nuestro.

LÍA.- (INTERRUMPIENDO) ¿Usted se ha visto el culo?

SARCO.- ¿De qué hablas?

LÍA.- ¿Usted se ha visto el “culo”?

SARCO.- Esa palabra es más peligrosa que decir pobre o rico. Habla bajito.

LÍA.- Una vez escuché que “ahí” está escrita toda nuestra vida.

SARCO.- ¿Has estado leyendo mi bitácora de oficios pendientes?

LÍA.- ¡No! ¡Yo jamás…!

SARCO.- ¡Mientes! ¿No te han enseñado que no es de se-ño-ri-tas andar husmeando en cosas ajenas?

LÍA.- Le juro que es inspiración, Maestro. Esta conversación me está abriendo la cabeza. Este día me ha quitado el peso de otros días.

SARCO.- ¿De qué se trata?

LÍA.- Un aporte a su sabiduría natural. Es una epifanía, Maestro. Una vez escuché hablar a mi abuelo de su idea de culo.

SARCO.- Shhhh.

LÍA.- ¡Perdón! Una vez escuché hablar a mi abuelo que en “esa” parte de nuestro cuerpo estaba inscrita nuestra historia y la de nuestros antepasados. Yo pienso. Si la gente se tomara una foto y la pusiera en algún lugar visible podríamos saber con quién estamos hablando.

SARCO.- ¿Te has vuelto loca? En proporción a nuestra creencia popular, una foto te roba el alma. ¡El alma, Lía! ¡El alma! Imagínate a la gente con estreñimiento generalizado.

LÍA.- Esos son inventos colectivos.

SARCO.- De eso hemos vivido todo este tiempo.

(UN LUGAR MUY FRECUENTE. UN MIRADOR. CUALQUIERA QUE TENGA ALGO DONDE SENTARSE A ESPERAR. FRÍO. TENEBROSO PERO FRECUENTE. MUSA Y LUTO CONTINÚAN CONVERSANDO)

MUSA.- Dime qué ves.

LUTO.- Desolación. Mucha desolación.

MUSA.- No hablo de mí.

LUTO.- Hablar de ti o de un fantasma es lo mismo.

MUSA.- Yo no soy un fantasma.

LUTO.- Eso eres. Un espectro sin forma. Un alma en pena. ¿Te gustan los chistes?

MUSA.- Depende.

LUTO.- Un niño le pregunta a su maestra: Señorita, ¿qué cosa es pene? La señorita desconcertada y nerviosa le responde con una descripción muy académica. En medio de esa incómoda situación dice: ¿A qué viene esa pregunta, jovencito? Bueno, es que mi abuelita dice que tenemos que rezar mucho por el alma de Doña Arcadia para que su espíritu no pene.

MUSA.- No es gracioso.

LUTO.- Reírse es una forma de maquillar el dolor.

MUSA.- Por lo tanto, una evasión.

LUTO.- No hay forma más digna de esperar.

MUSA.- Podemos regresar.

LUTO.- ¿A dónde?

MUSA.- No sé. Algún lugar con una fogata tibia debe estarnos esperando.

LUTO.- No es lo mismo. Te están creciendo conejos en los bolsillos.

MUSA.- Los conejos dan buena suerte.

LUTO.- Y por lo general son lo primero que matan los cazadores. Tengo un rifle escondido bajo mi ropa… Y no me tientes que puedes salir herida de muerte.

MUSA.- No me asusta. Suelo quedarme dormida cuando me amenazan. Es un mecanismo de defensa. Eso me hace parecida a algunos bichos. Y si me duermo te quedas solo. Tan solo que probablemente no puedas despertarme.

LUTO.- ¡No me asusta!

MUSA.- “Me gusta cuando repites mis frases”.

LUTO.- ¿Me darás un beso?

MUSA.- Nunca he besado a nadie.

LUTO.- Tu lengua debe ser una estaca de cemento.

MUSA.- Hay otras formas de ejercitarla.

LUTO.- Ninguna tan noble como un beso de verdad.

MUSA.- He defendido mi tierra a gritos y escupitajos. Eso no es poco. También recuerdo haber sacado la lengua muchas veces para que revisen mi garganta.

LUTO.- ¿Y cómo estaba tu garganta?

MUSA.- Enferma.

LUTO.- Conclusión: defender cosas a gritos enferma. ¡Dame un beso!

MUSA.- Era el frío.

LUTO.- El frío de esta noche larguísima nos puede matar.

MUSA.- No tienes otro cigarrillo.

LUTO.- “Noooo… che de ronda qué triste pasas, qué triste cruzas por mi balcón. Noche de ronda cómo me hieres, cómo lastimas mi corazón…”

MUSA.- No me gustan los boleros. Son tan tristes.

LUTO.- A mí tampoco. “Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad. A dónde vas…”

MUSA.- Otra vez la soledad.

LUTO.- Inevitable cuando se trata de contar alguna historia poco feliz.

MUSA.- Ninguna historia es feliz porque al recordarla se tiñe de melancolía.

LUTO.- Busquemos la nuestra.

MUSA.- ¿Es una invitación?

LUTO.- O un juego perverso.

MUSA.- Mi historia es tan simple que no la recuerdo. Llegué aquí arrastrada por una ilusión que tampoco recuerdo mucho.

LUTO.- ¿Qué recuerdas?

MUSA.- Tú extendiéndome la mano. Yo dándotela confiada. Algo dijiste que me arrancó el corazón.

LUTO.- El sol no espera. Existe en algún lugar y hay que buscarlo.

MUSA.- Y cruzamos la ciudad casi corriendo.

LUTO.- No mires atrás.

MUSA.- No miré.

LUTO.- No mires que te conviertes en piedra y yo no suelo cargar estatuas.

MUSA.- No miré.

LUTO.- No mires atrás que nos persigue la muerte.

MUSA.- No miré.

LUTO.- No mires sus ojos podridos. No te canses. No te rindas. No digas nada.

MUSA.- No dije nada y te seguí.

LUTO.- ¡El sol no espera! ¡Existe en algún lugar y hay que buscarlo!

MUSA.- ¿Buscarlo? ¡Estoy cansada!

LUTO.- El aliento ya no alcanza para encontrarlo. ¡Seamos realistas!

MUSA.- ¡Buscar! ¡Buscar! ¡Buscar! ¿Por qué?

LUTO.- ¡El sol no espera! ¡Se nos escapa!

(EN LA PLAZA. TODOS ALREDEDOR DE LA MISHA ANDINA. JUEGAN A LAS CARTAS CON UNA BARAJA ESPAÑOLA. PUEDE SER SEMEJANTE A UN JUEGO O A UNA LECTURA ADIVINATORIA)

PACO.- ¡El sol! ¡Gallardo astro rey!

SARCO.- ¿Astro rey? Esa es una visión muy pobre, jovencito.

SALY.- ¡Aunque lo diga el vals!

SARCO.- Aunque lo diga Felipe o Chabuca. El sol era nuestro dios. Luego, lo camuflaron vistiéndolo de rey. Hasta desaparecerlo por completo de nuestro mapa religioso. Igualito que los cuadros cuzqueños.

FILIP.- El sol es una moneda centenaria de circulación nacional. La nuestra. Una moneda como cualquier otra, pero con un lindo nombre. Ahora son coleccionables y los turistas se entretienen mientras les choreamos los billetes. Ha devenido en crueles trasformaciones. Sol de Oro, Sol de Plata, Inti, Nuevo Sol y ahora simplemente Sol. Ha sido modificado a vista y paciencia de hombres y mujeres. O mujeres y hombres según sea el caso. En él está escrita nuestra historia republicana.

CHARO.- ¿Dónde lo encuentro?

FILIP.- En un monedero.

LÍA.- Maestro, ¿escuchó? Parece que a éste también le interesa el tema de interpretar la historia.

SARCO.- ¿Será verdad? ¿Será mentira? ¿Será la Lima del otro día? No, Lía. La historia no existe mientras sea contada por piratas.

LÍA.- Por eso es mejor inventarla.

SARCO.- Exacto.

LÍA.- Como si fuera un cuento amargo en el que cada personaje se toma en serio la vida.

CHARO.- ¿Tienes uno?

FILIP.- ¿Qué?

CHARO.- Un sol. ¿Tienes un sol?

FILIP.- Tengo varios, pero no sé si te ayude. Es muy confuso todo esto de la economía.

SALY.- Yo aprendí a sumar en el colegio. Aunque confieso que no fue de gran ayuda. Ahora, cuando intento hacer alguna suma, siempre me meto en problemas.

PACO.- Yo aprendí a dividir en la mesa y a multiplicar en las calles. En cambio a las restas nunca les hice caso. Para mí es un error que te las enseñen en los libros de matemáticas. Tendrían más sentido en los libros de geografía.

LÍA.- Ninguna operación matemática te prepara para la vida.

(CHARO SE ACERCA A UN ESPECTADOR Y LE PIDE UN SOL. EMPIEZA UN JUEGO INTERCAMBIANDO MONEDAS ENTRE LOS QUE HAN DECIDIDO ENTRAR EN LA DINÁMICA. PACO ENTUSIASTA AYUDA A CHARO. LOS DEMÁS OBSERVAN DESCONCERTADOS. FILIP ACOMPAÑA LA ACCIÓN CON EL SONIDO DE SU GUITARRA)

CHARO.- (JUEGA CON LOS ESPECTADORES) ¿Tiene un sol? ¡Gracias! ¿Tiene un sol? Tome éste. Se lo cambio. ¡Muy bien! Hagamos historia.

PACO.- Dejemos los negocios y volvamos al trueque. Al juego imaginario del abrazo metálico.

CHARO.- Hagamos una trenza de líneas invisibles. ¡Un arcoíris de corazones viajeros!

PACO.- Robémosle al banco su mercancía y hermanemos nuestros microbios cotidianos.

CHARO.- ¿Para qué? ¡Para nada! Olvidemos los números. El valor. El peso de una moneda insignificante. Olvidemos el frío. Olvidemos el calor.

PACO.- Olvidemos la mano sucia del otro. Olvidemos todo por un segundo. Todo. ¡Olvidemos la muerte!

CHARO.- ¡Hagamos magia! ¡Magia sin trucos! ¡Sin mentiras!

(SE ESCUCHA UN SONIDO PROFUNDO QUE VIENE DESDE ABAJO. LA TIERRA SUENA. LA LUZ SE APAGA. CHARO Y PACO DESAPARECEN. LOS DEMÁS PRENDEN VELAS. MUY JUNTOS)

SARCO.- ¡Es el canto de los gallos! La plaza ya no es nuestra. Ahora tiene un nuevo dueño.

SALY.- Debe ser el anunciado apagón nacional.

SARCO.- No seas ingenua.

LÍA.- El que llega temprano se come el primer gusano.

FILIP.- Parece que todos hemos llegado tarde.

SARCO.- Ni temprano ni tarde. Es el sonido de las moscas, pequeño viajero. La desolación ha llegado a cobrar el impuesto de una guerra perdida. La oscuridad tiene sus ventajas. ¡Estos ojos lo han visto todo!

SALY.- ¿De qué guerra habla, Maestro?

SARCO.- (SEÑALANDO LA MESA) ¿Has visto las hojas?

LÍA.- ¡Está claro! Ahí dice que la muerte nos ha visitado. Ni hombre. Ni mujer. Es un poderoso con los años suficientes para volver y llevarse a sus hijos.

FILIP.- ¿Y Doña Arcadia?

SARCO.- ¡Abre los ojos! Toda guerra necesita héroes. Ella está en los escudos de cada bandera. En las insignias. En cada disparo malherido. En las mujeres y hombres de esta tierra. En los niños y niñas que caminan asustados hacia el cadalso de las pizarras.

SALY.- ¡Es un poeta!

FILIP.- ¿Una cancioncita para animar la noche?

(FILIP TOCA UNA MELODÍA TRISTE. SE ENCIENDE UNA LUZ TENUE SOBRE CHARO Y PACO. DETRÁS ESTÁ MUSA RECOSTADA SOBRE LAS PIERNAS DE LUTO. EL MIRADOR ES TAMBIÉN UNA PRISIÓN)

CHARO.- ¿Quién nos trajo aquí?

PACO.- No lo sé. La tierra sonó.

CHARO.- ¡Un agujero negro!

PACO.- ¡Un nudo en la garganta!

CHARO.- Parece que jugar siempre trae consecuencias. Nos han enseñado a mentir. A mover las fichas de un tablero que solo tiene dos colores.

PACO.- ¡Nos han envenenado! Cerremos la boca y dejemos que las entrañas hagan su descargo.

LUTO.- ¡Ilusos! ¡Pequeños ilusos! Ahora están aquí. Con nosotros. En la dulce espera.

CHARO.- ¿A quién esperamos? ¿Quién es usted? ¿Qué hacemos aquí?

LUTO.- Muchas preguntas para un lugar como este. Lo único claro es que ahora somos cuatro. Dos celadores y dos prisioneros. ¡La justicia me sigue bendiciendo! ¡Bienvenidos!

(SE ENCIENDE OTRA VELA. VIRGINIA ESTÁ SENTADA EN UN GRAN SILLÓN FRENTE A UNA MESITA DE NOCHE O ALGO SIMILAR. LA VOZ CONTINÚA CITANDO “LIMA LA HORRIBLE”)

VOZ.- “Es probable que la conquista interrumpiera un proceso cuyo desarrollo posterior nadie jamás adivinará. Hubo una receta: el hombre de aquí, su paisaje, su vida, su espíritu, su cultura, debieron ser soslayados y, más que eso, negados, para que prevaleciera en los cuadros los emblemas de la nueva fe y los nuevos dueños…”

VIRGINIA.- La imagen de un pueblo vencido. Sí. Vencido. Eso es todo. Todo. Cuando vamos a un museo local. Cuando entramos a una casa maquillada con pan de oro. Con estilo robado y finos adornitos de una pobre monarquía. Cuando nos sentimos tocados emocionalmente por un huaco policromado o por un tejido funerario precolombino. Cuando descubrimos los misterios ocultos de nuestros insumos culinarios y los convertimos en himno nacional. ¡Qué sutileza! ¡Nuestra capacidad de adaptación nunca ha sido sinónimo de inteligencia! ¿O sí?

(VIRGINIA TOCA UNA CAMPANITA. SE PARA AL INSTANTE. LOS PERSONAJES DE LA PLAZA RECOGEN SUS COSAS. DON SARCA Y LÍA GUARDAN LA MISHA. FILIP Y SALY TRASLADAN A VIRGINIA AL LUGAR DONDE ELLOS ESTABAN. SE ACOMODAN ALREDEDOR DE VIRGINIA. ENSAYAN “POSICIONES” MIENTRAS ESCUCHAN)

VOZ.- “Tanta es nuestra pereza intelectual que estamos cómodamente sumidos en el congelado esquema de una quimera. La carrera del limeño notable comienza en el puesto público… Y si hoy en el Palacio de Pizarro habita un Presidente de la República, ello no impide que ahí campee alguien que se considera a sí mismo como un virrey español… O un híbrido rey inca, según sea su alternancia política. De esa misma manera, se concatenan más insomnios civiles: tener un auto cualquiera, tener un auto americano de no menos de cinco años, tener un auto nuevo (ese auto nuevo, no otro), tener dos autos, tener tres autos, ad infinito. También, con parecida secuencia, se da la tribulación educativa de los padres: que los niños vayan a cualquier colegio particular antes que a los del Estado, que vayan a un colegio particular de cierto prestigio, que vayan a un colegio de niños ricos, que vayan –para que se relacionen– al colegio donde van los hijos del millonario Fulano de Tal. La aspiración general consiste en aproximarse lo más posible a las Grandes Familias.”

VIRGINIA.- ¡Ya oyeron! Todo queda en familia. Y no crean que esta incesante búsqueda de privilegios solo se reduce a la pujante clase media. No. No. No. El pueblo entero. El más desdichado y miserable indigente responde a este mecanismo. ¡Status a cualquier precio! ¡Poder! ¿Qué sería de esta ciudad sin poder? Hemos heredado la miseria de una especie. Los monos, según un estudio reciente, accionan en tres sencillos ejes de convivencia: conseguir alimento, defender su territorio y tener hembras para copular. ¿Les suena familiar? Fa-mi-liar. ¿Será ese el sentido primario (“primate”) de la familia? Ojo. Esto no es cuestión solo de machos alfa. Las hembras también tienen lo suyo.

(VIRGINIA SACA UNA MANO DE PLÁTANOS Y LAS REPARTE A SU COMPARSA. TODOS –INCLUSO ELLA- COMEN MIENTRAS ESCUCHAN. LA ESCENA SE TIÑE DE UN CIERTO EROTISMO)

VOZ.- “Alcanzar el corazón de un hombre con ascendiente público debido al dinero, el apellido o la política, ha sido la secular obsesión de la doncella limeña. La mujer a través del matrimonio ha sacado ventaja de su estado servil y mediante la dulce estratagema que mezcla zalema y coerción se ha convertido en la eminencia gris de los gobiernos… Entre la tapada tradicional y la postulante a Miss Perú no hay tanta diferencia como lamentan los críticos de las costumbres contemporáneas. En la estafa arcádica, la mujer limeña resultó así lo que es: protagonista de una imaginaria felicidad social. En el fondo –y esto es lo importante- la limeña cariñosa personifica al pasado. Y Lima es el pasado porque es femenina. Porque la opresión opera aquí de modo femenino.”

VIRGINIA.- ¡Detrás de todo gran hombre siempre hay una mujer inteligente! ¡Sabiduría popular! Aunque sea golpeada, silenciada o madre sacrificada de veinte hijos. Un hijo por cada año de matrimonio y mellizos por cada cuerno. ¿Te gusta? Los rezagos de tanta beatería nos han llevado a vivir en carne propia los personajes más recordados del melodrama televisivo. Sea bueno, malo o malísimo. Blanco o no tan blanco. ¿Y los que están en el medio de esta escala bipolar de estereotipos? ¿Existen? No. No somos capaces de aceptar la realidad como tal. Preferimos la ficción como estilo de vida. (A SUS ACOMPAÑANTES) ¿Y ustedes, compañeros? Volvamos a lo nuestro. Si estamos hablando de nuestra ciudad hagamos un ejercicio de sinceridad. (MISTERIOSA) Antes que la tierra vuelva a temblar y nos lleve a un lugar más absurdo. (A DON SARCO) ¡Dejemos a los jóvenes, profesor! ¡Usted y yo tenemos que hablar a solas!

(LÍA, FILIP Y SALY SE DIRIGEN AL PÚBLICO CON DIVERSAS DESCRIPCIONES DE LIMA. COLOQUIALES. LÚDICOS. VIRGINIA Y DON SARCA SE VAN A UN LUGAR APARTADO DONDE PODEMOS OBSERVAR UNA CLARA ESCENA DE SEXO DURO)

SALY.- Lima es grande. Desordenada. Desigual. Gris.

FILIP.- Lima no es coherente. Lima es humana.

LÍA.- Lima es contraste.

SALY.- Lima es un escupitajo irrespetuoso de color en el cielo gris.

FILIP.- Lima es mezcla. Pujante. Sabrosa. Marina.

LÍA.- Lima son muchas limas.

SALY.- No solo grande sino esparcida. Lima es ruido que acompaña.

FILIP.- En el silencio nunca sabes lo que vas a encontrar.

LÍA.- Lima es estar tarde. Es como obligatorio.

SALY.- Lima es machismo. Oculto en frases como “una comisaría no es un lugar para que vayas sola”.

FILIP.- Lima es gas de auto viejo. Es la ciudad a la que llegué cuando tenía doce años.

LÍA.- Lima es una reliquia pequeña. Casi extinta entre modernidades que avanzan.

SALY.- Lima es una adicción al tráfico y a la basura. ¡Al fútbol!

FILIP.- Lima es un set de edificios cuadrados. Interpuestos por algún loco al que le llegó Lima.

LÍA.- Lima presenta el peor cuadro de contaminación entre las capitales latinoamericanas.

SALY.- Lima es un recuerdo tibio. Muy presente.

FILIP.- Lima es “bonito”. Medio raro. Tiene muchas calles. Muchas casas. Muchas tiendas. Muchos cines. Muchos juguetes. Muchas comidas y mucho “mucho”.

(SE ESCUCHA UN SONIDO PROFUNDO QUE VIENE DESDE ABAJO. LA TIERRA SUENA. LA LUZ SE APAGA. LÍA, FILIP Y SALY DESAPARECEN. DON SARCO Y VIRGINIA ESTÁN ESCONDIDOS ENTRE LOS ESCOMBROS)

VIRGINIA.- ¡Es el destino! ¡Voz de tierra que llama!

SARCO.- Ningún destino. Nosotros hemos elegido libremente ser quien somos.

VIRGINIA.- ¿Libertad? Nuestras viejas historias están escritas con premeditación. Nos han signado con un “destino trágico”.

SARCO.- Lo único trágico es haber creído que todos somos iguales.

VIRGINIA.- Eso nos ha costado muy caro, profesor. El añorado sueño edénico solo ha generado culpa y vergüenza.

SARCO.- Todo está en nuestras manos. Del otro lado nos esperan y no tardarán en venir por nosotros.

VIRGINIA.- Solo quieren a los más jóvenes. Nosotros ya no somos de interés nacional. Recuerde a quiénes mandan a la guerra.

SARCO.- ¡Consultemos a los dioses! (SACA UN CONJUNTO DE ELEMENTOS MÁGICOS Y LOS TIRA SOBRE LA MESA)

(MUSA Y LUTO CONTINÚAN EN EL MIRADOR. LOS DEMÁS ESTÁN CON ELLOS EN CALIDAD DE PRISIONEROS)

LUTO.- ¡Despertaste! ¡Bella durmiente!

MUSA.- Fue un sueño largo. Hubiera sido mejor no despertar.

LUTO.- ¿Soñaste?

MUSA.- Mis sueños fueron robados cuando dejé de hacer el amor.

LUTO.- ¡Un beso! Podríamos comenzar por liberar tus labios y luego tu lengua y luego….

MUSA.- ¡Basta! El vaivén de la espera y la siesta me han dado hambre.

LUTO.- Aquí tienes un montón de mortales dispuestos a ser carnada.

MUSA.- No me gusta la carne humana. Hace mucho que soy vegetariana. Aunque te confieso que eventualmente se me antojan los conejos.

LUTO.- ¿Te conté que tengo un rifle escondido bajo mi ropa?

(LUTO SACA UN RIFLE. MUSA LO RECIBE Y APUNTA A LOS JÓVENES QUE ESTÁN DE RODILLAS FRENTE A ELLOS. VIRGINIA Y DON SARCO EN LA MESA)

SARCO.- ¡Eso es todo lo que puedo ver!

VIRGINIA.- Nada nuevo bajo el sol. Los funerales de Doña Arcadia son una estrategia política. Para eso no hay que ser vidente.

SARCO.- En una ciudad de corruptelas y mitos desenfrenados no hay más alternativa que seguir la cuerda.

VIRGINIA.- Pero la realidad es que nuestros hijos siguen desapareciendo.

SARCO.- ¿Un cajón fúnebre vacío con un cortejo multitudinario o una cremación silenciosa transmitida en cadena nacional?

VIRGINIA.- La forma no importa. Cualquiera sea el espectáculo que se elija todo seguirá igual. La voz libertaria siempre será un saludo a la bandera. Ni Don José. Ni don Simón. Ninguno logró nada. Solo las guerras –sobretodo la última- nos han permitido despertar en tibia medida nuestro espíritu cívico. El fantasma de la conquista seguirá señalando el norte.

SARCO.- Deberíamos proponer un nuevo modo de celebración funeral.

VIRGINIA.- ¿Como cuál?

SARCO.- Soltar el cuerpo inerte en un acantilado y que los gallinazos hagan su tarea. ¡Es más digno! ¡Más propio!

VIRGINIA.- El problema viene cuando el cuerpo no existe.

SARCO.- O volvamos a los entierros de antes. Con objetos personales, familiares y animales. Matamos varios pájaros de un tiro. Así equilibramos un poco el tema de la sobrepoblación. Finalmente la idea de la muerte es volver a la tierra.

VIRGINIA.- ¡Y resucitar! Doña Arcadia no tardará en convertirse en Santa. Que para la cabeza de todos es lo mismo que Dios. ¿Usted ha ido a las procesiones?

SARCO.- ¡No me gustan! Suelen robarte la cordura por un momento y luego el monedero. Los cuatro soles que gano leyendo el futuro no merecen tal atropello. ¡Hay que respetar el futuro, Virginia!

VIRGINIA.- Me gusta que digas mi nombre. Pensé que te habías olvidado.

SARCO.- Olvidarte fue parte del trato. ¡Querida Virginia! ¿Y tú? ¿Recuerdas mi nombre?

VIRGINIA.- ¡Olvidarte fue parte del trato!

(MUSA Y LUTO CONTINÚAN DIVAGANDO SOBRE EL FUTURO DE LOS JÓVENES PRISIONEROS)

MUSA.- No creo que sea justo.

LUTO.- Lo único justo es la muerte.

MUSA.- ¡No exageres! Recuerda que los conejos traen buena suerte.

LUTO.- Mi tarea es, fue y será siempre alejar la peste de las ciudades. Es como recoger basura y acompañarla en su tránsito hasta el final. Luego me lavo las manos y vuelvo a mi lugar de espectador.

MUSA.- Es bueno que lo aclares. Yo nunca tendría un romance con alguien como tú.

LUTO.- Recuerda que yo te rescate de la contaminación.

MUSA.- Yo estoy enferma hace mucho y pinta de salvador no tienes.

LUTO.- Eres mi musa. Te he mirado atento. Te he seguido por las esquinas. Y aunque no lo puedas o quieras aceptar te he salvado de la vergüenza pública.

MUSA.- ¿Debo estar agradecida?

LUTO.- Tú no me debes nada.

(VIRGINIA Y DON SARCO CONTINÚAN SU DIÁLOGO)

VIRGINIA.- Yo ya estoy vieja y cansada, Sarco. Mucha agua ha corrido sobre el cauce de este río. Ya dije todo lo que tenía que decir y nadie escuchó ni una palabra. Aunque repitan y repitan mi voz, nunca se escucharon realmente en ella.

SARCO.- Repetir es un verbo recurrente en nuestra historia.

VIRGINIA.- Nunca se escucharon realmente. Nada pasó. El presente tiende a fosilizarse y el futuro se ahoga en promesas. ¡Ahora te toca a ti cumplir con tu promesa y darle futuro a nuestra voz!

SARCO.- No me pidas eso.

VIRGINIA.- ¡No seas cobarde, Sarco! Ya te burlaste suficiente de los ingenuos. Yo soy carne vieja, pero bien condimentada. ¡Necesitamos una muerte! ¡La mía! ¡La mía será útil para calmar la tierra!

(DON SARCO SACA EXTRAÑOS INSUMOS Y HACE UN PREPARADO MORTAL PARA VIRGINIA. ELLA PREPARA SU LUGAR DE DESCANSO. MUSA Y LUTO OBSERVAN LA ESCENA Y COMENTAN)

MUSA.- ¡Parece que tienes trabajo!

LUTO.- Parece que hoy sí veremos el sol.

MUSA.- Es un buen pago para calmar los rumores. Yo me inmolé tantas veces que mi adicción a la muerte se ha vuelto insoportable.

LUTO.- Yo puedo ayudarte.

MUSA.- ¿Cómo?

LUTO.- ¡Dame un beso! Te lo he pedido desde llegamos.

MUSA.- (SEÑALANDO A LOS PRISIONEROS) ¡Déjalos volver! ¡Déjalos cumplir su ciclo! Ya se dieron cuenta que todo fue un rumor. Un rumor de muerte. La lección podrían aprenderla en otra parte. ¿Qué dices?

LUTO.- ¿Me estás dando lecciones de vida? ¿Tú?

MUSA.- ¿Sabes cuánto cuesta un beso de verdad?

(LUTO HACE UN GESTO. SUENA LA TIERRA. LOS JÓVENES PRISIONEROS VUELVEN EN ACTITUD HIPNÓTICA AL LECHO DE MUERTE DE VIRGINIA Y EN REFERENCIA AL PÚBLICO)

CHARO.- ¿Tú?

VIRGINIA.- ¡Yo!

FILIP.- ¿Eres tú?

VIRGINIA.- ¡Soy yo!

CHARO.- ¡Eres tú! ¡La misma! ¡La de siempre!

VIRGINIA.- No seré jamás un rumor.

FILIP.- ¿Morir?

CHARO.- ¿Por qué?

VIRGINIA.- Por ahora, es lo único que deben saber.

SALY.- (AL PÚBLICO) Hola. Yo soy Saly. Un títere más de esta ciudad.

PACO.- (AL PÚBLICO) Y yo soy Paco. No sé qué busco.

(DON SARCO SE ACERCA Y LE DA DE BEBER EL VENENO)

LÍA.- ¡Abran paso! Los conejos del apocalipsis hemos llegado para presenciar un momento histórico.

FILIP.- ¿No son caballos?

CHARO.- ¡Son jinetes!

LÍA.- ¡Conejos! ¡Somos conejos! ¡Tréboles de cuatro hojas que crecen como yerba mala en todos los jardines de esta vieja ciudad!

SARCO.- ¡Hagan un poco de silencio!

VIRGINIA.- ¡No dejen que mi carne se la coman los gusanos! ¡Ustedes son bastante más que eso! ¿Tienen hambre?

(VIRGINIA CIERRA LOS OJOS. MUERE CON UNA SONRISA. LUTO INVITA A MUSA A PRESENCIAR EL ÚLTIMO ACTO. SE ACOMODAN ENTRE EL PÚBLICO. LUTO TOCA LA CAMPANITA. FILIP Y CHARO TRAEN BANDEJAS DE PLATA CON CUBIERTOS Y SERVILLETAS. PACO Y SALY TRAEN VERDURAS Y DIVERSOS COMESTIBLES PARA DECORAR EL CUERPO DE VIRGINIA. LÍA LO CONDIMENTA CON UN LINDO SALERO. LA MESA ESTÁ SERVIDA. LOS COMENSALES PREPARADOS. DON SARCO, A UN LADO, CON UNA CIERTA TRISTEZA INAPETENTE BEBE EL VASO CON VENENO. LÍA ABRAZA A DON SARCO CON TERNURA. VA AL FONDO DEL ESCENARIO Y DESCUELGA UN GRAN PAPELÓGRAFO BLANCO)

CHARO.- Digamos una oración.

SALY.- En silencio.

PACO.- ¡Amén!

FILIP.- Tengo hambre.

LÍA.- ¡Testamento! Para Doña Burguesía un calzón usado. Para Don Gobierno una zapatilla rota. Fin del testamento. ¡En sus marcas! ¡Listos! ¡Ya!

(LA ESCENA DEL BANQUETE ES LENTA Y BIZARRA. MIENTRAS EN EL PAPELÓGRAFO APARECE EL TEXTO FINAL DE LA VOZ COMO UN GRAN MANIFIESTO)

VOZ.- “A la Arcadia Colonial no le interesó otra cosa que la actualización del ayer. Volviendo para ello de revés al tiempo. Porque el tiempo que deviene sin controversia pasatista pone en evidencia más y más que la humanidad quiere y requiere una revolución. En La Catedral yacen los supuestos despojos de Pizarro. La Arcadia Colonial no lo quiere saber completamente muerto. Duerme. Sale a pasear. Retorna al lecho y no se deslustra como la dorada ciudad que dicen (que mienten) que él fundó. Los muertos en Lima son dioses. No llamamos al recinto donde van a parar los huesos inanimados cementerio, campo santo o necrópolis. Le decimos atrevidamente panteón. Nuestra historia, aún la más triste, también es un panteón. Nuestro música otro panteón. El panteón segrega su mentira fantasmagórica y a esa fata morgana estaremos unidos hasta que, mediante el deicidio o la profanación de las tumbas, seamos libres.”

(LA ESCENA SE CONGELA. MUSA Y LUTO SE LEVANTAN DEL PÚBLICO. CAMINAN ENTRE LOS PERSONAJES. LES QUITAN SUS ELEMENTOS DE COMENSALES. LOS ACOMODAN EN LA MESA CON CUIDADO. SACAN EL PAPELÓGRAFO DEL FONDO Y CUBREN A VIRGINIA. OBSERVAN LA ESCENA DESDE EL UMBRAL. ELLA Y DON SARCO PERMANECEN QUIETOS EN SUS LUGARES. MUERTOS. LOS DEMÁS DESCONGELAN Y ESTÁN NUEVAMENTE EN LA PLAZA. PIDIENDO LIMOSNA SIN IMPORTAR EL CUADRO TRÁGICO. LÍA ES LA ÚNICA QUE SE QUEDA JUNTO A DON SARCO. TIRA HOJAS DE COCA ALREDEDOR COMO INTENTANDO LEERLAS. TODO ES MUY LÚDICO Y CONTRADICTORIO)

FILIP.- ¡Señoras y señores! ¡Esta noche hemos venido a cantarles una linda canción de nuestro repertorio nacional!

SALY.- ¿En qué se parecen los dinosaurios a los hombres inteligentes?

PACO.- ¡En qué!

SALY.- En que los dos se extinguieron.

PACO.- ¿En qué se parece una mujer a un globo aerostático?

SALY.- ¡En qué!

PACO.- En que el globo tiende a subir y la mujer sube a tender.

CHARO Y FILIP.- (CANTAN “OJOS AZULES”) “Ojos azules no llores, no llores ni te enamores. Llorarás cuando te vayas, cuando remedio no haya…”

(LÍA SE HACE NOTAR. LEVANTA LA VOZ MUY MILITANTE Y LA CANCIÓN BAJA DE INTENSIDAD)

LÍA.- El problema de la Constitución es que habla de nuestro derecho a ser libres. De castigos y penalidades. De normas y deberes. Pero nunca. Nunca habla de nuestra felicidad. ¿Usted se ha visto el culo? Ahí está todo escrito, señores. Los invito a tomarse una foto y a colgársela en el pecho. Esa será nuestra mejor hoja de ruta. El nuevo DNI. Ninguna huella dactilar será comparable. Podremos saber quién es quién sin vacilar. ¿Usted se ha visto el culo? ¿Usted se ha visto el culo?

(LA ESCENA SE TORNA CADA VEZ MÁS CONFUSA Y VIOLENTA. LOS PERSONAJES SE EMPOBRECEN EN ACTITUD. PIDEN LIMOSNA. SE APAGAN CON EVIDENTES RASGOS DE INDIGENCIA. LUTO Y MUSA SE ACOMODAN AL FONDO. LUZ ROJA. TRAS DE ELLOS UN GRAN TÍTERE. LA PLAZA SE OSCURECE. LA VOZ HABLA POR ÚLTIMA VEZ)

VOZ.- “La antítesis de la Arcadia se pronuncia en los más jóvenes con mayor brío. Situados ya en un terreno despejado y convencidos de que, desenmascarado el embuste, el rumbo puede enmendarse, el objetivo voluntario prefijarse y la tradición –la genuina que corre limpia por un cauce inmemorial- para siempre restaurarse. (LA VOZ SE DISTORCIONA HASTA APAGARSE) No obstante, para rechazar la aberración de la Arcadia Colonial, los limeños necesitamos aprehender su entidad sutil y compleja cogerla por las astas, a riesgo de perder en el combate. Pues mostrarse simplemente incrédulo, fugar para evadir el rapto, o tomarla a la broma, son reglas de la molicie o subterfugios de la comodidad. Y en consecuencia acarrean las aguas al molino de la casta.”

MUSA.- ¿Y ahora?

LUTO.- Seguir esperando.

MUSA.- ¿Otra vez el sol?

LUTO.- Si quieres.

MUSA.- Me duelen los pies de tanto andar.

LUTO.- Esta ciudad siempre está cansada.

MUSA.- ¿Escuchas?

LUTO.- ¿Qué?

MUSA.- El rumor de un viento fresco.

LUTO.- ¿Qué dice?

MUSA.- No sé. No reconozco el idioma.

LUTO.- Las palabras confunden cuando vienen de lejos.

MUSA.- Habrá que esperar.

LUTO.- Como siempre. Como ahora.

MUSA.- ¡Gracias!

LUTO.- ¿Por qué?

MUSA.- Por traerme hasta aquí y contarme tu historia.

LUTO.- La historia de todos.

MUSA.- ¡Pobre gente!

LUTO.- Pobres nosotros que nos toca deambular recogiendo cadáveres.

MUSA.- No es tan malo. Ya estoy curada.

LUTO.- ¡Nosotros!

MUSA.- Nosotros es una palabra muy triste.

LUTO.- Nosotros somos tú y yo en el mismo lugar de siempre.

MUSA.- Un algún lugar con poco brillo.

LUTO.- ¿Y el beso?

MUSA.- Un regalo de la casa.

(MUSA Y LUTO SE BESAN. TIEMBLA LA TIERRA. OSCURO. FIN)